¿qué Es Globalizarse?

El término “globalización” viene de un anglicanismo (globalization). En español deberíamos utilizar el término “mundialización”, que expresa mucho mejor eso de ser un único mundo. Pero ahora ya es muy tarde como para cambiar tendencias, así que seguiremos con el término “globalización”.

La idea de globalización empieza a crearse después de la 2ª Guerra Mundial, pero adquiere verdadero empoderamiento a partir de la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 y el desmembramiento del bloque comunista con la desaparición de la URSS en diciembre de 1991. La caída del “telón de acero” supuso que un gran espacio económico, político y social hasta ahora prohibido y opaco, dejara de existir, y en su lugar aparecieran nuevas oportunidades de relacionarnos económica y socialmente. La caída del telón de acero nos mostró un “nuevo mundo” por explorar y descubrir a todos los niveles. Además, las nuevas tecnologías de comunicación entre territorios favorecían una interacción rápida. Según Wikipedia, la enciclopedia libre y global, la globalización es el proceso a escala mundial económico, tecnológico, político, social y cultural, consistente en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo. Se identifica con un proceso dinámico producido por la sociedad con una finalidad de liberalización y democratización política, jurídica y económica.

En cualquier caso, la globalización que tenía que venir después de la caída del muro de Berlín tenía que ser algo que desregularizara mercados, abriera relaciones multilaterales acabando con la unilateralidad y bilateralidad propia de épocas anteriores, promoviera los derechos humanos tomando peso Naciones Unidas como órgano de vigilancia y protección de una multilateralidad generosa soportada por los contrapesos de los propios acuerdos a “muchas bandas” en un mercado único de bienes, capitales y personas. Y lo que entonces no sabíamos, pero que pronto nos dimos cuenta, era que todo eso estaría soportado por los grandes avances tecnológicos en comunicación, es decir, por Internet… la gran red social donde todo va de un lado para otro en cuestión de segundos. Globalizar, o mundializar lo económico, tecnológico, político, social y cultural, a través de procesos dinámicos de esencia social para la liberalización y democratización de todo, gracias a la facilidad de comunicarnos sin límites entre nosotros y llegar a ser “interdependientes”. Hermosa palabra la interdependencia. Al final globalizar es conseguir ser multilateralmente interdependientes y para ello debemos democratizar y liberalizar lo económico, la tecnología, la política, la sociedad y lo cultural…, y todo a escala mundial. ¡Gran empresa!. Relacionarse interdependientemente supone dejar de ser tóxicamente dependientes unos de otros (por ejemplo, entre los países “en vías de desarrollo” con los países “desarrollados”); pero también supone dejar de ser independientes (nacionalismos más o menos populistas de uno u otro color y defensa a ultranza de los Estados-Nación como único ente posible de organización político-jurídico-económica). La interdependencia es relacionarse y necesitar unos de otros bajo una premisa de igualdad y libertad. El término fue acuñado por Mahatma Gandhi hace ya casi un siglo.

Occidente Al Ataque

Como decía, la caída del muro de Berlín dejó a todo un espacio geográfico, político, económico, social y cultural, huérfano de padre y madre. Y Occidente vio en ello una gran oportunidad de posicionarse dentro de dicho espacio desregularizado y sin apenas controles. Las grandes corporaciones vieron cómo de la noche a la mañana se agrandaba el club de países “en vías de desarrollo” susceptibles de ser colonizados, susceptibles de entablar relaciones económicas asimétricas, sin casi regulación, ni control, pero atractivos enormes márgenes con los que engrosar sus cuentas de resultados opacas en paraísos fiscales controlados en última instancia por sus mismos gobiernos, esos a los que también financiaban sus campañas políticas y a sus políticos retirados. Y lo que creíamos que iba a ser la realización del sueño póstumo de Ganghi, se convirtió en algo así como la pesadilla de Mad Max. Y entonces es cuando, en un mundo donde tecnológicamente todo fluye de un lado para otro sin limitaciones ni restricciones de ningún tipo, donde los “unos” entran como un elefante en una cacharrería, y los “otros” se dan cuenta, o aprenden, que la puerta trasera de los primeros se quedó abierta, se cuelan por ahí para crear el caos en aquellos que a los que llaman Satán y que han mamado desde pequeños, o que alguien interesado les ha hecho creer de generación a generación.

Y por esa puerta trasera se nos cuela el terrorismo más cruento y desgarrador. El 11 de septiembre de 2001, Occidente se da cuenta de golpe que algo ha cambiado cuando las torres gemelas de Nueva York son destruidas muriendo miles de personas. Occidente acababa de perder su “status quo” mundial sin saberlo, y ya nada volverá a ser lo mismo desde entonces para nosotros. Para los que vivimos en Occidente, ese 11 de septiembre y sus consecuencias posteriores fue el despertar de aquél sueño de una noche de verano que fue la caída del muro de Berlín. Sí, es cierto que entre aquél ya lejano 1989 y el 2001 habían pasado muchas cosas en el mundo. Vimos esfumarse en un “plis-plas” al bloque soviético, y alzarse con el control del arsenal nuclear de la ex URSS a Boris Yeltsin, el nuevo zar de la gran madre Rusia de todos los tiempos. Y tal como se alzaba, caía… como lo hacían también el resto de ex repúblicas soviéticas. También vimos la primera guerra de Irak. La condonación de la deuda mexicana. El derrumbe de las emergentes economías asiáticas, los llamados tigres asiáticos. El derrumbe económico definitivo de Rusia. Y sin ruido de fondo, sin promover ningún tipo de democratización de su sistema político, sin prisa pero sin pausa, la constante emergencia de China dentro del nuevo concierto internacional, olvidándonos todos de los tristes episodios en la Plaza de Tiananmén en 1989. A partir de entonces todo se sucede a un ritmo vertiginoso. El mundo “desarrollado” siente el miedo en sus carnes. Miedo real. Miedo a no estar seguro ni en tu propio país. En tu propia casa. Miedo a ser un blanco en cualquier desplazamiento vacacional con la familia o los amigos. Pasear por las grandes urbes de Occidente ya entraña peligro. Paris, Niza, Londres, Berlín, Nueva York, Madrid o Barcelona lo sienten en sus propias carnes. Un peligro quizás sobreestimado, pero en cualquier caso un peligro incontrolable e irracional amplificado gracias a la propia globalización de la tecnología y las comunicaciones. Y después de aquél 2001 y la posterior segunda guerra de Irak entre otras vicisitudes geoestratégicas globales, en el 2008 nos dijeron que existían unas “cosas” llamadas “hipotecas basura” que los bancos de los EE.UU. habían concedido a personas que no podían pagarlas.

Que sin entender muy bien cómo ni por qué, esas “hipotecas basura” americanas que habían hecho caer un banco americano (Lehman, septiembre 2008) y había puesto en riesgo al resto del sistema financiero de los EE.UU., en el 2010 puso en jaque a todo el sistema financiero mundial, y en especial al europeo y a la Unión Europea (UE). Y para que eso no afectara a los depositantes europeos y a sus ahorros acumulados en sus bancos nacionales desde la 2ª Guerra Mundial, los Estados decidieron salvar a los bancos con avales y dinero extraído de los erarios públicos, a los que todos habíamos contribuido a engrosar para cumplir con el pago religioso de nuestros impuestos. Y así, por ese efecto globalizador, durante el 2011 hubieron Estados como el griego, italiano, irlandés, portugués y español que estuvieron a punto de quebrarse. Y para que no pasara, la amada Unión Europea que tanto nos había dado de transferencias durante años para ayudar al desarrollo de ciertas zonas “en vías de desarrollo” dentro de los países “desarrollados”, y que también sirvieron para engrosar los bolsillos corruptos de muchos de nuestros amados líderes políticos, se cansó. Y se cansó de dar dinero año tras año, y en cambio, seguir teniendo durante décadas zonas internas “en vías de desarrollo”. Y el grifo se cerró también de golpe. Y nos envió a la “troika” para obligarnos a reducir drásticamente el gasto público en todo, incluso en aquello que nunca debería haberse reducido, como era el sistema educativo y, especialmente, el sanitario. Desde el 2011 hasta el 2014, nos pasamos unos años viendo a gente “normal” en el paro durante muchos años, pidiendo ayudas sociales para la cobertura de sus necesidades básicas y la de sus familias, y en muchos casos, llegando a ser deshauciadas de sus casas. Era como ver el NO-DO en blanco y negro sobre la postguerra española, pero en colores. Esa gente “normal”. Como tú, como yo. Tu vecino, tu amigo, tu primo… pidiendo ayudas de comedor para que sus hijos hicieran una comida decente al día. En la España del siglo XXI. El terrorismo global nos había hecho sentirnos muy inseguros, y un sistema financiero global nos había hecho económicamente débiles y vulnerables.

Entre medio, se persiguieron a los grandes monstruos de nuestras peores pesadillas occidentales. A Bin-Laden y a los paraísos fiscales. Como siempre se suele hacer en estos casos, en vez de solucionar el problema, se trata de paliar el dolor del síntoma. Al primero lo pelaron, y a los segundos nos los cargamos. A ambos por personificar la maldad del mundo global, pero con una nueva puerta trasera entreabierta para los paraísos fiscales: permitir que ciertos territorios mantuvieran un “status quo” fiscalmente favorable para la “eficiencia” fiscal. Y como no, algunos de esos territorios estaban en los EE.UU. (ciertos Estados Federales dentro de la Unión), la UE (Luxemburgo), o incluso China (Hong-Kong). Porque los terroristas globales y los políticos corruptos del mundo, entre otros, seguían teniendo necesidad de almacenar sus capitales, y por que no, muchos de los grandes bancos que habían contribuido a globalizar la crisis de las hipotecas basura mantendrían filiales más o menos declaradas en dichos lugares para administrar dichos capitales. ¡Círculo global cerrado! Y ya tenemos servida la mesa del populismo nacionalista. Sensación de inseguridad física y económica amplificada por la comunicación global a veces teledirigida por intereses ocultos. Presión migratoria globalizada. Corrupción pública y privada global. ¿Alguien da más?. El plato está servido. Pues sí… alguien nos ha dado algo más para añadir al plato. Un virus global en poco más de dos meses que nos mantiene confinados… pero no aislados gracias a la globalización de la comunicación y de la tecnología. Un virus global que nos mantiene confinados en casa en pleno siglo XXI como si se tratara de la peste negra que leíamos en los libros de historia. Pero un virus que, si bien es cierto que es más letal y contagioso que una gripe común, lo que verdaderamente nos ha provocado el confinamiento ha sido el carecer de un sistema sanitario capaz de absorber un reto de esta magnitud a corto plazo. En parte por ser un sistema sanitario que durante unos cuantos años ha sido el foco de las políticas de austeridad europeas en unos casos, o bien, por tener una visión extremadamente liberal de lo social.

Pero cuando las cosas se tuercen, allí es donde aparece la familia y los amigos para ayudar. ¿Verdad?. Ahí está nuestra familia europea y nuestros amigos americanos que nos echarán una mano con equipos, tests de diagnóstico precoz, mascarillas, etc… para combatir a este nuevo enemigo global. Pero los equipos y tests no vienen. ¿Nos despertamos tarde?, sí… pero nos despertamos. Y los grandes distribuidores europeos de material sanitario radicados especialmente en Alemania y Francia no pudieron hacer frente a nuestras peticiones por que sus Estados habían cerrado las fronteras a este tipo de material ahora considerado estratégico. ¿Y lo de la libertad de circulación de mercancías, capitales y personas?, ¿y el Tratado de Maastricht?… Bueno, pidamos al menos que Europa comparta el coste económico de esta crisis sanitaria que nos obliga al confinamiento y, por tanto, a parar en seco la actividad económica. Emitamos eurobonos para mutualizar el coste de la pandemia en Europa. Pero la UE vuelve a demostrarnos que ya no es solidaria, y su respuesta es “nein”. Así que, “danke, Ich liebe dich auch” (gracias, yo también te quiero). ¿La globalización es buena?. Sí, por supuesto. Siempre que se haga con la finalidad de fortalecer la interdependencia a partir de la libertad, la justicia y la multilateralidad, no para crear lobbies financieros de poder para aprovechar zonas desregularizadas de altos márgenes. Una cosa que debemos aprender de esta situación de confinamiento es que, por muy liberal que sea un sistema económico y social, al menos hay cuatro sectores que no pueden deslocalizarse en su totalidad, ni pueden verse afectados por políticas rácanas de gasto público. A mi juicio, dichos cuatro sectores son el de la educación, la sanidad y sus suministros, la seguridad y defensa, y la gestión de infraestructuras estratégicas tales como, telecomunicaciones, red de carreteras, puertos y aeropuertos, red de suministro de energía y agua, y red de mercados centrales de distribución de alimentos.

Todo el resto puede y debe ser de iniciativa privada si queremos que sean económicamente eficientes, pero los anteriores cuatro sectores no deben gestionarse por criterios exclusivos de eficiencia económica, sino que su principal motor debe ser la maximización del beneficio social. Y siempre bajo eficaz control del gasto público donde al que se le ocurra poner la mano en la caja, se le corte, no física pero sí penalmente. Aviso para navegantes.

¿y A Partir De Ahora Qué Podría Pasar?

Lo que seguro que pasará es que saldremos en 1 ó 2 meses del confinamiento. Y lloraremos a los que se hayan quedado por el camino. Y pediremos responsabilidades por los errores cometidos. Y seguiremos sin hacer autocrítica. Pienso que los efectos del confinamiento serán intensos en profundidad pero cortos en el tiempo. Es un reseteo del ordenador cuando éste “se cuelga”. Y luego el ordenador se volverá a encender, porque esta vez sí que los Estados se han puesto las pilas con las ayudas sin titubeos, y que ha pesar de la insolidaridad europea, los Bancos Centrales se han puesto a imprimir billetes como locos también sin titubeos. Algo habremos sacado de la crisis del 2008. Pero no todo será igual. Sabremos más que nunca que Europa es insolidaria. Porque con la salud no se juega. Y sabremos que los EE.UU. tienen sus propios problemas y no están como para tender la mano a nadie. Y veremos que, a pesar de venir el virus de China, también ha llegado su ayuda en experiencia, médicos y material. En definitiva, el centro del mundo se habrá movido unos grados más hacia Oriente, ese Oriente lejano donde enviábamos a quien de pequeños nos molestaba. Ese Oriente entre el antiguo mundo comunista y “en vías de desarrollo”. Quizás el nuevo mundo. Siempre con Rusia por en medio intentando sacar algún tipo de tajada oportunista de cualquier caos.

Y deberemos empezar todos a globalizarnos en positivo. Con un sistema capitalista consciente de sus fortalezas, que son muchas, y de sus debilidades, que también lo son. Con un sistema de libertades individuales que no debemos dejar perder, pero que es necesario articular un mecanismo por el que se pueda ceder voluntariamente cuando la situación lo requiera con el compromiso de ser recuperado cuando dicha situación, objetivamente deje de requerirlo. Y con un ente supranacional con una visión y una coordinación global y efectiva de todos los Estados. Pero por encima de todo, debemos aprender a ser generosamente interdependientes en nuestras relaciones. Y siempre basadas en la libertad y la democracia. Desde las más básicas a nivel personal, a los más complejos acuerdos multilaterales de comercio internacional. Porque, históricamente, sólo cuando el comercio internacional ha sido libre, el mundo ha avanzado, y las sociedades y las culturas se han beneficiado. —

 

Rafael Rabat
Economista socio fundador de NORZ Patrimonia EAF
socio fundador de GAR Investment Managers

 

L’advocat, del despatx col·laborador de SM Advocats,  analitza l’impacte de la sentència del TJUE sobre les hipoteques amb IRPH. Premeu sobre la imatge per veure l’entrevista:

 

El alto tribunal anula por abusiva una comisión de 30 euros de Kutxabank a los clientes que se quedaban en descubierto. La sentencia no es de pleno derecho, pero sienta jurisprudencia.

 

Nuevo golpe del Tribunal Supremo a la banca. El alto tribunal ha declarado ilegal, por abusiva, la comisión por descubierto que cobran algunas entidades. La sentencia, que no es de pleno derecho, llega por una demanda contra Kutxabank y se aplicará a partir de ahora en otros procesos.

Según la sentencia, la entidad vasca estaba cobrando 30 euros a los clientes que se quedaban al descubierto —números rojos en la cuenta— de forma automática, algo «abusivo». «No cumple las exigencias del Banco de España para este tipo de comisiones, porque prevé que podrá reiterarse y se plantea como una reclamación automática. Tampoco discrimina periodos de mora, de modo que basta la inefectividad de la cuota en la fecha de pago prevista para que, además de los intereses moratorios, se produzca el devengo de una comisión», expone el alto tribunal.

Argumentos

De esta forma, según el Banco de España, la entidad solo puede cobrar comisiones por servicios que preste a sus clientes. Y, según el Supremo, no lo estaba haciendo con las comisiones por descubiertos.

«No cabe deducir que ello generará un gasto efectivo, no es igual requerir ‘in situ’ al cliente que se persona en la oficina para otra gestión, que hacer una simple llamada de teléfono, que enviarle una carta por correo certificado con acuse de recibo o un burofax, o hacerle un requerimiento notarial», añade la sentencia.

Esta decisión ha provocado reacciones de las asociaciones de consumidores, como Asufin, desde la que exigen «a las entidades financieras que se comporten con responsabilidad, abandonen esta práctica abusiva y no fuercen a sus clientes a reclamar en los tribunales por una comisión que ya se ha declarado nula».

Fuente: www.elconfidencial.com/

El letrado considera que «la fórmula matemática de cálculo» empleada por la banca es «compleja y poco transparente para un consumidor medio»

Una cantidad de entre 250 y 300 euros mensuales ha sido, en especial durante la recesión, la diferencia entre mantener la casa o perderla. Ese es el desembolso que, según las entidades de afectados, han abonado de más quienes tenían su hipoteca vinculada al Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH) respecto a quienes usan el euríbor. En total, más de un millón de ciudadanos. El caso ha llegado a la justicia europea, que debe dirimir si estas hipotecas están regidas por la directiva sobre cláusulas abusivas para determinar su grado de transparencia. Y, de momento, el abogado general de la UE, cuya opinión no es vinculante pero sí determina la decisión del tribunal, ha abierto la puerta a que los jueces puedan declarar abusivos esos contratos y compensar a sus clientes al considerar que «una cláusula contractual pactada entre un consumidor y un profesional», también la del IRPH, «no está excluida del ámbito de aplicación de la directiva». Y anticipa que «la fórmula matemática de cálculo resulta compleja y poco transparente para un consumidor medio».

Lo que debe dirimir el Tribunal de Justicia de la UE no es si esa referencia es legal o no, sino sobre si estos contratos están sujetos a tutela judicial y, por lo tanto, puede determinarse la transparencia y claridad de sus cláusulas. En plata: si está sujeta a la directiva comunitaria sobre cláusulas abusivas, por la que la justicia europea ha asestado ya varios golpes a España. La causa llegó a Luxemburgo después de que un cliente de Bankia cuya hipoteca estaba referenciada al IRPH presentara una demanda de nulidad de esta cláusula por considerarla abusiva ante el Juzgado de Primera Instancia número 38 de Barcelona, cuyo titular decidió formular una cuestión prejudicial a la justicia europea.

El juez acudió a Luxemburgo después de que el Tribunal Supremo considerara que el IRPH no estaba comprendido en el ámbito de aplicación de la directiva al ser fijado por una disposición legal. Ante el elevado coste que estos préstamos suponen al consumidor (según el juzgado barcelonés, entre 18.000 y 21.000 euros más anuales respecto a quien esté pagando de acuerdo al euríbor), el magistrado preguntó al tribunal europeo si los jueces españoles pueden controlar el «carácter abusivo de dicha cláusula» y cuál debe ser la información que «el profesional ha de facilitar» dada la complejidad de la fórmula matemática de la que resulta el tipo aplicado a la hipoteca.

El juez acudió a Luxemburgo después de que el Tribunal Supremo considerara que el IRPH no estaba comprendido en el ámbito de aplicación de la directiva al ser fijado por una disposición legal. Ante el elevado coste que estos préstamos suponen al consumidor (según el juzgado barcelonés, entre 18.000 y 21.000 euros más anuales respecto a quien esté pagando de acuerdo al euríbor), el magistrado preguntó al tribunal europeo si los jueces españoles pueden controlar el «carácter abusivo de dicha cláusula» y cuál debe ser la información que «el profesional ha de facilitar» dada la complejidad de la fórmula matemática de la que resulta el tipo aplicado a la hipoteca.

El abogado de la UE es claro en sus conclusiones. Primero, considera que una cláusula pactada entre profesional y consumidor no puede excluirse del ámbito de aplicación de la directiva, al contrario de lo defendido por el Supremo. Y, segundo, admite que la fórmula de cálculo es «compleja y poco transparente» para un consumidor medio. A su juicio, el criterio de transparencia y claridad que la legislación exige a cualquier estipulación para que no sea considerada abusiva debe cumplir dos requisitos: ser «suficiente» para que el cliente pueda tomar una «decisión prudente y con pleno conocimiento de causa» en cuanto al método de cálculo del préstamo y, además, contener una explicación sobre la evolución de ese índice en el pasado.

Varapalo a la banca

La banca española podría recibir un nuevo golpe de la justicia europea en caso de que siga el criterio del abogado general. La Corte de Luxemburgo ha fallado ya para que la justicia española deje sin efecto las cláusulas abusivas, las cláusulas suelo y asuma los gastos hipotecarios. Más ambigua fue con las estipulaciones que fijaban el vencimiento anticipado de los préstamos, que los jueces nacionales hasta ahora están interpretando de forma dispar.

El tribunal, además, volvería a enmendar la plana al Tribunal Supremo que, en una sentencia de diciembre de 2017, consideró que el IRPH no estaba dentro del ámbito de la directiva al tratarse de un «índice definido y regulado legalmente» que superaba «el control de transparencia». Y desestimó el comportamiento más favorable que había tenido el euríbor para el consumidor al considerar que el «sesgo retrospectivo» no puede ser la pauta para realizar un «control de transparencia». Bankia y el Gobierno español defendieron ese argumento. Pero el abogado de la UE es claro: «No veo cómo un Estado miembro podría afirmar que una cláusula contractual no es abusiva en la medida en que […] refleja una disposición imperativa cuyo contenido es contrario al efecto útil de la directiva 93/13».

Las entidades financieras españolas tienen una cartera de casi 17.000 millones de euros referenciada a estos préstamos, según han ido detallando los propios bancos. El coste de otro eventual varapalo podría oscilar entre los 7.000 y los 44.000 millones de euros, según la banca de inversión Goldman Sachs. Nada más conocerse las conclusiones del abogado general, las principales entidades financieras españolas han empezado a caer en Bolsa.

Fuente: www.elpais.es

 

El fallo considera que el veto al plan de pagos elimina la segunda oportunidad

Hacienda no puede anular el perdón, pasados cinco años, de las deudas de una empresa concursada, incluido en un plan de pagos aprobado por el juez del concurso, al existir un error en la redacción de la Ley Concursal (LC), que daba la iniciativa al Juzgado y, al tiempo, introducía la exigencia de permiso del deudor público.

Así, lo determina el Tribunal Supremo en una sentencia, de 2 de julio de 2019, en la que establece que «aprobado judicialmente el plan de pagos, no es posible dejar su eficacia a una posterior ratificación de uno de los acreedores, en este caso el acreedor público».

En la sentencia se explica que la contradicción existente en la LC hace prácticamente ineficaz la consecución de la finalidad perseguida por el artículo 178bis de la LC, que es la exoneración de deudas.

Por ello, interpreta el ponente, que a través de este artículo se permite que pueda alcanzarse en algún caso la exoneración plena de la deuda, por lo que la sentencia, bajo una interpretación finalista, dictamina que «ha de subsumirse la protección perseguida del crédito público en la aprobación judicial. El juez, previamente, debe oír a las partes personadas, incluido el acreedor público, sobre la objeciones que presenta el plan de pagos, y atender sólo a aquellas razones objetivas que justifiquen la desaprobación del plan».

El ponente, el magistrado Sancho Gargallo, concluye que cuando el concursado opte por la exoneración inmediata, pero Hacienda considere que no se cumplen los requisitos para ello, no hay inconveniente en que opte por la alternativa del plan de pagos en cinco años, con la condición de que se cumplan las garantías legales exigibles.

La referencia legal a que el deudor sea de buena fe no se vincula al concepto general del artículo 7.1 del Código Civil, sino al cumplimiento de los requisitos enumerados en el apartado 3 del artículo 178.3 de la LC, cuya naturaleza es heterogénea.

Existencia de buena fe

La denuncia de la inexistencia de buena fe exigida por ese artículo de la LC se debe ceñir al cumplimiento de esos requisitos y no, como subyace argumentaba Hacienda, a que en la solicitud inicial se hubiera omitido la existencia de un crédito contra la masa que luego, al oponerse la Aeat, fue admitida.

Sancho Gargallo explica que la finalidad de la norma es facilitar la segunda oportunidad, mediante la condonación plena de las deudas. Esta condonación puede ser inmediata o en cinco años.

En ambos casos, se supedita a unas exigencias que justifiquen la condición de buena fe del deudor y a la satisfacción de un reembolso parcial de la deuda. La deuda debe tener en cuenta el interés equitativo de los acreedores y que, en la medida de lo posible, sea proporcionada a los activos y la renta embargables o disponibles del deudor concursado, pues de otro modo en la mayoría de los casos la exoneración del pasivo sería imposible, y la norma se haría prácticamente inaplicable.

En atención a estas consideraciones, estima el ponente, que la exoneración plena en cinco años está supeditada, como en el caso de la exoneración inmediata al pago de los créditos contra la masa y con privilegio general.

Para que se pueda eximir la deuda, la Ley Concursal exige que el concurso no haya sido calificado culpable; el deudor concursado no haya sido condenado por sentencia firme por determinados delitos patrimoniales; y se hubiera acudido al procedimiento del acuerdo extrajudicial de pagos con carácter previo a la apertura del concurso.

Y, además, en función de la alternativa que se tome, la exoneración inmediata o la exoneración en cinco años, se han de cumplir otras exigencias propias de esa alternativa.

  • El juez exige justificar las pérdidas sufridas por cada titular de camión

Una nueva sentencia, esta vez de un Juzgado de Primera Instancia de Amsterdam, de 15 de mayo de 2019, sobre las reclamaciones de camioneros por el conocido como Cártel de Camiones, ha reconocido su derecho a reclamar, pero ha apercibido a los fondos de inversión que les representan legalmente por no estar bien preparada su documentación para poder demostrar que han sufrido daños por la actuación del cártel.

Entre 1997 y el 2011 los grandes fabricantes pactaron los precios de los camiones de medio y alto tonelaje. Estos importes suponían de media un alza de más de un 20 % sobre el coste real del producto. En el 2016, y tras varios años de investigaciones, Bruselas decidía sancionarlos con una multa de casi 3.000 millones.

Como ocurriese en la sentencia de la Audiencia Territorial de Stuttgart, de 18 de febrero de 2019, la demanda promovida por un Fondo de Inversión contra el cártel de fabricantes de camiones ha sido declara inadmisible.

En aquel caso, el Tribunal alemán argumentó que el objeto del fondo de inversión que representaba a los camioneros reclamantes era la prestación de servicios de naturaleza financiera, o sea, servicios no jurídicos, por lo que declaró que su intervención judicial vulneraba la ley alemana de prestación de servicios jurídicos.

Ahora, la sentencia holandesa, el tribunal se refiere a la necesidad de presentar pruebas con las particularidades y las circunstancias concretas de la compra de cada camión. Además, se plantea la necesidad de demostrar la validez y legitimidad de la cesión de las reclamaciones de los transportistas al Fondo.

Argumentan los jueces neerlandeses que los fabricantes de camiones deben estar en condiciones de poder defenderse contra las acciones emprendidas por los reclamantes, por lo que pueden invocar todas las excepciones de que dispongan contra el fundamento de la responsabilidad.

De esta forma, indican que corresponde a los demandantes presentar los hechos de tal manera que la base de la responsabilidad pueda ser evaluada y, si es posible, determinada caso por caso.

Y en el caso en litigio, la obligación de hacer una declaración en este sentido aún no había sido cumplida por todos los demandantes.

Información de cada caso

El Tribunal invita a los demandantes a que faciliten información más específica sobre aspectos de las compras, arrendamientos y usos individuales dados a los camiones, incluso si el daño final se establece en un daño procedimiento de evaluación.

El Tribunal entiende que, en el contexto de que la práctica colusoria en materia de camiones duró desde 1997 hasta el 2011, pero que la Comisión no reveló hasta 2016, es posible que ya no se disponga de la documentación correspondiente a todos los productos. camiones afectados.

Se estima que en España la cifra de afectados por el cártel de camiones se aproxima a los 100.000, dueños de este tipo de vehículos, pero las reclamaciones se están presentando en todos los países europeos.

La Comisión Europea ha anunciado una multa de más de 3.800 millones de euros a los seis fabricantes de camiones, DAF, Daimler-Mercedes, Iveco, Renault-Volvo, Scania y MAN, por prácticas contra la competencia, que componían el cártel.

Fuente: eleconomista.es

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCL) puede sentar un precedente y evitar que los pisos de los no residentes españoles dejen de estar sujetos al formulario 720 y, en consecuencia, dejar de pagar una multa del 150%. Esta situación permitiría que aflorasen pisos que a día de hoy están cerrados por temor a la sanción, ya que el formulario 720 obliga a los contribuyentes a declarar todos los activos que tengan en el extranjero que superen los 50.000 euros.
En contra de esta obligación, también está la Comisión Europea, que en 2015 emitió un dictamen por el cual instaba al estado a modificar las normas sobre los activos que los residentes mantienen en terceros países, con la amenaza de llevar el asunto al Tribunal de Justicia de la UE.

Justo a este escrito de acoge la sentencia del TSJCL que anula las multas «desproporcionadas» que la Agencia Tributaria impuso a un contribuyente en la declaración de bienes en el extranjero y condenó al estado a pagar las costas.

Fuente: Diari d’Andorra