El Covid´19 nos ha hecho más globales que nunca. No han sido necesarias manifestaciones ni a favor ni en contra para que todos los países afectados por el temido y hasta hace poco negado virus, hayan tenido que adoptar casi al unísono y en tiempo record idénticas medidas económicas, fiscales y sociales destinadas a paliar los devastadores efectos de esta famosa pandemia. Hasta los países más reacios y más inmunes a aceptar esta realidad se han visto obligados a sucumbir a ella, como Gran Bretaña y Estados Unidos, teniendo que reconocer abiertamente la fragilidad de sus países, la vulnerabilidad de sus sistemas, sus estresados modelos de economía de mercado, y a la postre de su capitalismo exponencial.


Todos los países han hecho un “corta y pega” (haciendo homenaje a su creador, Larry Tesler, recientemente fallecido) del mismo conjunto de medidas.

Los gobiernos se han visto en la necesidad imperiosa de tener que desarrollar en tiempo de descuento y de forma precipitada, instrumentos que pretenden socorrer a las clases y colectivos que más sufrirán esta crisis, las Pymes. Estas, junto con nuestros mayores, son las verdaderas víctimas de esta crisis sanitaria y económica, como también lo fueron en la crisis del 2.000, y la reciente y que aún coletea crisis del 2008, lo que demuestra una vez más la enorme vulnerabilidad de las mismas, y el abandono que sufren por parte de todos nuestros gobernantes.

El legislador de todos los gobiernos se ha visto desbordado estos días creando y aprobando un acervo normativo que pretende, y ya no me aventuro a vaticinar que lo consiga, medidas a contrarreloj para paliar esta fragilidad que una vez más ha quedado al descubierto. Pero estas medidas son coyunturales, desparecerán de forma inmediata cuando así lo hagan las mismas causas que las motivaron, debido a que nuestros sistemas económicos son tan frágiles que nuestros gobiernos no disponen de solidez suficiente para que perduren en el tiempo. Eso nos debería llevar a reflexionar sobre quiénes son los verdaderos activos de nuestras economías, en mi humilde entender, las Pymes. Ello nos llevaría a cuestionarnos qué medidas fiscales, económicas, sociales y laborales adoptan año tras año, día tras día, nuestros gobiernos para evitar que éstas, que son la verdadera locomotora del sistema económico y la base de nuestro tejido empresarial, sean a la vez el colectivo más frágil y más vulnerable en situaciones de estrés económico como el actual.

Del mismo modo me cuestiono cual es el verdadero destino de los ingresos que se perciben de estos agentes sociales, los más castigados a nivel impositivo, si en situaciones como en la que nos encontramos se ha evidenciado un auténtico desabastecimiento de uno de los sistemas y a la postre pilar básico, del tan tarareado estado del bienestar, el sanitario. Se puede afirmar la verdadera existencia de un Estado social, cuando ahora más que nunca se evidencia las lamentables y ya irreparables consecuencias de ininterrumpidos años de recortes sociales, sanitarios, la nula inversión en ellos, en sus sistemas, y en su personal. A qué se deben los incesantes fallecimientos, al temido virus o a la escasez de recursos sanitarios. Nuevamente hay que recurrir a la iniciativa altruista privada, de ciudadanos anónimos, de las grandes y medianas empresas del IBEX, ahora también castigadas.

A todos los gobernantes se les llena la boca día a día en sus comparecencias públicas de las inyecciones de capital y de las ingentes medidas aprobadas, como si de un concurso con medalla de oro al más solidario se tratara. Llegan tarde. El legislador ha de legislar no solo para el hoy, sino para el mañana, para evitar nuevamente el impacto que de forma continua sufren las siempre recurrentes víctimas de todas las crisis, las Pymes, porque son estas las que a la luz de las crisis vívidas evidencian más que nunca que son la verdadera piedra angular de nuestro sistema empresarial y económico, y a ellas hay que cuidar, mimar y regar.

Sin Pymes no puede haber paraíso.

 

GEMA MARTINEZ MARTINEZ
Socia S&M

 

1 comentario
  1. Amadeo Quintana
    Amadeo Quintana Dice:

    Plenamente de acuerdo. Las Pymes son el combustible del sistema, generan la mayor cantidad de impuestos al Estado y dotan de más puestos de trabajo. Pero, las grandes corporaciones transnacionales son las que dominan los mercados, distribuyen los flujos de capitales y influyen directamente en los gobiernos.

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